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La batalla de Zama, nueva interpretación.
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TEMA: La batalla de Zama, nueva interpretación.

La batalla de Zama, nueva interpretación. 22 Ago 2013 23:04 #66654


La batalla de Zama, nueva interpretación.




La batalla de Zama fué especialmente importante. Significó el fín de Anibal, el de Cartago, significó el encumbramiento de un general de segunda a la primera linea de la historia (Escipion) y finalmente entregó a roma un imperio en Hispania y África que con el tiempo introduciria tales cambios en la propia Roma que producirian el fin de la republica y la llagada del Imperio.

¿Pero ocurrio como nos lo cuentan? ¿Escipión venció realmente a Anibal o hay otra posibilidad? Cuando analizamos la batalla vemos a un Anibal muy extraño, haciendo cosas que nada tienen que ver con su genio y ello nos lleva a pensar que Anibal pudo haber pactado la derrota con Escipión. Se cree que Anibal llevaba tiempo entendiendose con Escipión.

Texto extraido de ( margan.blogspot.es/i2010-11/ )

Tanto Polibio como Livio narran una anécdota algo extraña. Primeramente nos cuentan que Aníbal, cuando llegó a Zama, mandó a tres exploradores o espías para conocer la posición del ejército romano. Fueron descubiertos, capturados y llevados a presencia de Escipión, que en lugar de torturarlos les trató muy amablemente, les mostró todo lo que Aníbal quería saber de su ejército y luego les liberó. Los dos continúan diciendo que al enterarse el cartaginés de la magnanimidad del romano, le entró el deseo de contactar con aquel hombre tan cabal para intentar conseguir un acuerdo de paz, ahora que todavía tenía un ejército intacto, y por lo tanto, podría conseguir unas condiciones mejores.

Sin embargo, el autor cree que esto no fue nada más que una cortina de humo, levantada por el propio Escipión, para ocultar el hecho de que ambos generales ya habían establecido contacto con anterioridad para intentar llegar a un acuerdo de paz que beneficiase a los dos, o mejor dicho, que beneficiase al romano y a Cartago.

Al llegar a Márgaro, Escipión mandó un heraldo al cartaginés para decirle que estaba preparado para la entrevista. Aníbal levantó el campo en los alrededores de Zama y se estableció en una colina a unos 30 estadios (5,3 kilómetros), según Polibio (XV-5-14 y 6-1-2), y 4 millas (6 kilómetros), según Livio (XXX-29-8-10), del campamento romano, por lo tanto, a unos 5 kilómetros del río.

Entre los estudiosos modernos hay mucha confusión y dudas sobre el lugar donde acampó Escipión, ya que Polibio lo denomina Márgaro y Livio Naragara, pero el autor cree que la Márgaro de Polibio corresponde con la Naragara de Livio y con la actual población de Sidi Bou Rouis al lado del río Tessa, a unos 20 kilómetros al oeste de Zama, Zama Regia era llamada entonces. Por esta razón, la batalla tomó prestado el nombre de esta ciudad, entonces mucho más importante que Márgaro, una pequeña aldea, que más tarde, con la ocupación romana, quizás debió cambiar su nombre a Naragara.

Pero si nos fijamos, las dos palabras no son tan diferentes, si a Márgaro, o como algunos la escriben Margaron, le añadimos una “a” entre la “erre” y la “ge” nos queda Maragaro que fácilmente podía haber derivado en Naragara, y viceversa si a la Naragara de Livio le quitamos la “a” entre las dos mismas letras daría Nargara, que muy bien podía terminar en Margaro. Por lo tanto, se podría pensar que la grafía de este nombre debía ser un poco complicada, o que las numerosas transcripciones posteriores la han alterado en uno u otro sentido. (Como Gisgón o Gescón (Giscón, según Apiano), Gerunio o Gereonio (Geronia, según Apiano), Branco o Braneo, Mágilo o Magalo, Sirio o Surus) De hecho, en algunos escritos de Livio hay una variante que ha sido escrita Narcara, lo que apoyaría esta teoría.

Sin embargo, el problema principal estriba en que en la antigüedad había varias Zamas, una de ellas a solamente 18 kilómetros al sur, y la Naragara de Livio algunos la sitúan en la actual población de Sidi Youssef, a 80 kilómetros al oeste de Zama, en la frontera con Argelia, y esto hace que se siga manteniendo en el aire el problema de su ubicación. Pero no sería lógico que si la batalla hubiese tenido lugar a 80 kilómetros de Zama le hubiesen dado este nombre. Entonces, habría que buscar una población bastante más cercana, y las mejores candidatas son Sidi Bou Rouis y Sers, 20 kilómetros más al sur, ambas sobre el río Tessa, y la que mejor encaja en la descripción del lugar que hacen ambos autores es Sidi Bou Rouis. Luego lo más lógico es que esta población, la Márgaro de Polibio y la Naragara de Livio, las tres sean la misma.




scipión pudo montar su campamento a 1,2 kilómetros al oeste de las últimas casas del pueblo actual, al otro lado del río, con su ángulo derecho apoyado justo donde el Tessa describe una ese. Aníbal el suyo a 5 kilómetros de Sidi Bou Rouis y a 1.500 metros a la derecha del camino viniendo de Zama, al otro lado del riachuelo principal que baja de las colinas. En este sitio, los cartagineses dispondrían de una buena fuente de agua a cien metros de su vallado sur. Ciertas marcas en la tierra, en ambos lugares, podían deberse a los dos campamentos, y una segunda marca, entre el vallado cartaginés y el río, podría deberse a una posible zanja que hubiesen levantado los romanos para impedir el acceso al agua y rendir por sed a los refugiados que se habían salvado de la masacre.

La entrevista fue fijada para el día siguiente y debió celebrarse a media distancia entre los dos campamentos, es decir, a unos 2,5 kilómetros del río sobre el camino de Márgaro a Zama. Según ambos autores, Aníbal y Escipión solos, pero cada uno con un intérprete. Mas no tiene mucho sentido que cada uno llevase un intérprete, pues a aquellas alturas Aníbal debía conocer bastante bien el latín y seguramente que ambos hablaban griego.

Los discursos que Polibio y Livio ponen en boca de ambos son diferentes, por lo tanto, imaginarios, pero este encuentro debió tener lugar realmente y trataron en definitiva de llegar a un acuerdo. Aníbal pretendía que los romanos reconociesen a Cartago como dueña y señora de África, y lógicamente también del reino de Masinisa y Sífax, a cambio, ellos renunciarían a favor de Roma a Sicilia, Cerdeña e Hispania. Según ambos autores, Escipión se negó al trato y dejaron que hablasen las armas.

Como veremos más adelante, es probable que sí hubiese tenido lugar un acuerdo secreto entre ambos que no ha transcendido a la historia conocida, por esta razón, quizás habría que descartar que tuviesen intérpretes con ellos.

A la mañana siguiente, muy probablemente el 19 de octubre del año 202, ambos generales llevaron a sus respectivos ejércitos a la llanura al norte de Márgaro. Seguramente, los romanos se desplegaron mirando al noreste, con su derecha muy cerca del pueblo y a lo largo de la carretera actual que va paralela al río, pero a más de un kilómetro de distancia, y los cartagineses enfrente, mirando al suroeste. De esta forma, tendrían sus respectivos campamentos a sus espaldas.

Escipión colocó a sus aproximadamente 22.000 legionarios en la habitual triple acies y a sus 8.000 vélites delante, a la caballería romana a su izquierda, menos de 2.000 jinetes, y Masinisa con sus 4.000 númidas a su derecha. Los manípulos, en lugar de colocarlos en damero (la segunda línea enfrente de los huecos que separaban a la primera), los puso en columna, unos detrás de otros, para crear pasillos por los que canalizar a los elefantes enemigos a retaguardia sin que causaran daño. Estos pasillos podían tener alrededor de unos 15 metros de ancho, como vemos, suficientes como para dejar pasar a las bestias por ellos sin que se viesen afectadas las formaciones de legionarios a cada lado.

A su infantería ligera le ordenó que enfrentase la embestida de los elefantes lanzándoles jabalinas y toda clase de armas arrojadizas, y parece ser que también haciendo sonar tubas, trompetas, cuernos de guerra y haciendo toda clase de ruidos para asustarlos, como gritar y golpear sus escudos, y si se veía muy presionada que utilizase estos pasillos para retirarse a retaguardia, pero siempre presentándoles cara.

Aníbal puso a sus 80 elefantes en primera línea, después a los mercenarios de Magón, formados por ligures, galos, baleares y moros, según Polibio (XV-11-1) 12.000 hombres, en la segunda a las tropas cartaginesas y africanas junto con 4.000 macedonios al mando de un general llamado Sópatro, en total otros 12.000, y en la tercera, pero muy atrás, a un estadio de distancia (177,5 metros), a su ejército veterano de Italia, alrededor de 18.000, en el ala derecha los 1.000 caballeros cartagineses y en la izquierda los 2.000 númidas de Tiqueo.

La batalla comenzó avanzando los elefantes que fueron enfrentados por los vélites romanos, al parecer, haciendo toda clase de ruidos y lanzándoles una nube de jabalinas lograron asustarlos y dispersarlos sin que hicieran mella en las formaciones pesadas romanas, que era lo que se pretendía de ellos. Unos fueron canalizados por los pasillos dejados a tal fin hacia la retaguardia romana, otros huyeron hacia la derecha y otros hacia la izquierda. Los jinetes romanos los recibieron con una lluvia de jabalinas, empujándolos contra la caballería cartaginesa, perturbando sus formaciones.

Lelio y Masinisa, que comandaban las alas de la caballería romana, aprovecharon la desorganización creada por los elefantes entre los jinetes enemigos y atacaron, poniéndolos inmediatamente en fuga y persiguiéndolos durante largo trecho para que no pudiesen reorganizarse.

Una vez desaparecida la amenaza de los paquidermos, los legionarios cerraron los pasillos y avanzaron contra las líneas de los mercenarios cartagineses.

Polibio (XV-13-1) nos explica que en el primer choque los combatientes no utilizaban ni espadas ni lanzas. Al principio los mercenarios cartagineses llevaban la mejor parte por su agilidad y audacia. Y Livio (XXX-34-2) dice que el ataque de los romanos era sólido, presionando sobre el enemigo con su propio peso y el de sus armas; en la otra había carreras y agilidad más que dureza. Y ambos nos cuentan que la primera línea cartaginesa estaba formada por ligures y galos mezclados con baleares y moros.

Por esta razón, habría que pensar que esta primera línea, la de los mercenarios de Magón, debía estar formada principalmente por infantería ligera, de hecho Livio los califica como fuerzas auxiliares, luego poco adecuada para enfrentarse directamente con los fuertemente equipados legionarios romanos.

Por lo tanto, este primer encuentro realmente no debió ser un combate cuerpo a cuerpo, sino que los mercenarios atacarían a los legionarios con armas arrojadizas, como venablos, jabalinas y dardos, de ahí la expresión de Polibio de que “no se utilizaban ni espadas ni lanzas” y la de Livio “en la otra parte había carreras y agilidad más que dureza”. Luego no debieron ser los romanos los que avanzaron en primera instancia, sino la primera línea cartaginesa, la formada por las fuerzas auxiliares o los mercenarios de Magón, seguramente acompañando a los elefantes, y utilizaron todo el espacio, que con su avance quedó libre entre ella y la segunda, para ir cediendo terreno mientras castigaban a los legionarios romanos con sus lanzamientos de armas arrojadizas.

Según ambos autores, la lucha entre ambas formaciones fue muy dura. Pero llegado cierto momento, esta primera línea, la de los mercenarios, debió de encontrarse atrapada entre la segunda línea cartaginesa y los enemigos, y pretendieron escapar hacia atrás por entre sus camaradas, mas éstos no debieron permitírselo, y de resultas se enzarzaron en un combate contra sus propios compañeros, seguramente para intentar abrirse paso hacia la retaguardia. Al final, ambas fueron aniquiladas por los romanos o huyeron hacia los costados, porque la tercera línea, la formada por los veteranos de Aníbal, cerró filas con un muro de puntas de lanzas y tampoco les permitieron que pasasen a través de ellos.

Por lo tanto, a estas alturas del combate, todo el espacio dejado entre la segunda y la tercera línea cartaginesa, un estadio, había sido anulado por el retroceso de las dos primeras, se supone que luchando contra los romanos, luego éstos debieron avanzar, al menos, de 500 a 700 metros combatiendo.

En este momento, y antes de que los romanos llegasen a embestir la tercera línea cartaginesa, Escipión tocó retirada, volviendo los legionarios a sus puestos de partida, llevándose sus heridos con ellos. El romano todavía tuvo tiempo de reorganizar sus fuerzas, colocó a los príncipes y a los triarii en las alas, y en el centro a los hastati, y según Polibio (XV-14-4-6), avanzó de nuevo entre los montones de cadáveres para continuar la lucha, ahora contra los veteranos italianos de Aníbal. El combate entre ambas formaciones estuvo muy igualado y “se mantuvo largo tiempo indeciso”. Pero finalmente, retornó la caballería de Lelio y Masinisa y esto dio fin a la batalla.

Según ambos autores, murieron 20.000 cartagineses, cayeron prisioneros otros 20.000, luego debieron salvarse huyendo solamente 5.000. De los romanos cayeron 1.500. Aníbal logró huir hacia Hadrumento con unos pocos.

Si analizamos esta batalla en profundidad, nos encontramos con varios hechos que nos son difíciles de comprender. Por un lado, la facilidad con la que los romanos se deshicieron de los 80 elefantes. Por el relato de ambos escritores, parece que los paquidermos se lanzaron hacia adelante prácticamente solos, sin el acompañamiento de ninguna clase de fuerza, ni de la infantería ligera, ni de la infantería pesada, que apoyase su avance y los protegiese contra los ataques de los vélites romanos, o si les acompañaron no debieron ser muy eficaces.

Cuando Aníbal utilizó sus elefantes en Trebia, Polibio (III-74-2) da a entender que lucharon interrelacionados con la infantería pesada, apoyándose mutuamente. Entonces, ¿por qué aquí no hizo lo mismo? De esta forma, Escipión no hubiese podido crear pasillos para conducirlos a retaguardia, habrían sido un colador para sus líneas.

Por otro lado, una vez que los elefantes huyeron y la caballería cartaginesa fue derrotada, se enzarzaron en combate las primeras líneas de batalla de ambos ejércitos. Al quedar las alas romanas descubiertas por la marcha de su caballería, y debido a que Aníbal tenía más infantería que Escipión, unos 10.000 hombres, y además, estaba obligado a acelerar el final de la batalla antes de que regresase la caballería enemiga, hubiese sido el momento de lanzar a la tercera línea cartaginesa a los costados y a la retaguardia romana. Eso hubiese descargado a su primera línea de mucha presión y hubiese aguantado más tiempo la embestida de los legionarios. Aníbal ya lo había hecho en Trebia, cuando mandó a la infantería ligera a atacar a las alas romanas desguarnecidas, apoyando a los númidas, y en Cannas, cuando utilizó a la infantería ligera y a la caballería para hacer lo mismo que en Trebia. Entonces ¿por qué aquí no lo hizo? ¿Qué esperaba manteniendo a esa tercera línea inactiva hasta el final? ¿A que llegase la caballería romana, como así sucedió?

A esto hay que añadir que permitió que su primera y su segunda línea se enzarzasen en combate entre ellas, porque la primera se sintió bloqueada en su retirada. Además, volvió a perder otra ocasión magnífica de lanzar a su tercera línea contra las fuerzas romanas cuando estaban en una situación vulnerable, debido a la desorganización que habían sufrido a causa de la lucha contra su primera y segunda, y al avanzar entre los cadáveres y las armas de los enemigos, y les permitió o les dio tiempo para volver a sus puestos de partida y reorganizar sus líneas.

Por otra parte, el espacio que poco antes ocupaban las fuerzas auxiliares estaba tan obstruido por el amontonamiento de cuerpos y armaduras que casi resultaba más difícil pasar por allí que antes entre las apretadas filas enemigas. Y así los hastati, la primera línea, desorganizaron filas y enseñas persiguiendo al enemigo por entre armas y cadáveres hacinados, entre charcos de sangre, cada uno por donde podía. Comenzaron también a oscilar las enseñas de los príncipes al ver delante una formación falta de estabilidad. Cuando se percató de ello Escipión, mandó tocar en retirada y una vez retirados a retaguardia a los heridos, llevó a los príncipes y a los triarii a las alas con el fin de dar mayor seguridad y consistencia al centro del frente, formado por los hastati. (Livio XXX-34-9-11).

Polibio (XV-14-1-5) abunda en la misma idea. Todas estas operaciones de Escipión, retirada a sus líneas de partida, retirada de sus hombres heridos y redistribución de las formaciones, debieron llevar su tiempo. Un tiempo del que Aníbal no disponía. Además, según Polibio, fue Escipión el que atravesó de nuevo el campo lleno de cadáveres para atacar a la tercera línea cartaginesa. El autor cree que esta redistribución de las líneas romanas tácticamente no tiene ningún sentido, y que en realidad solamente debió ser una forma de ocupar un tiempo, esperando a que regresase su caballería.

Pero ante esto, inmediatamente surge la pregunta: ¿qué pretendía Aníbal manteniendo a su tercera línea inactiva sin atacar a los romanos, mientras éstos se dedicaban a andar de un lado para otro, cuando de lo que carecía era precisamente de tiempo? Pues la caballería romana podía presentarse a sus espaldas en cualquier momento, y también: ¿cuál fue el motivo para retrasar a su tercera línea de esa forma (casi 200 metros), si luego no usó su ventajosa situación para lanzarla en el momento preciso contra las desorganizadas líneas romanas?

En un combate hay que aprovechar cualquier debilidad del enemigo para darle el empujón final y derribarlo, y no darle tiempo para que se recupere de una situación difícil. No se aprecia aquí al gran estratega que derrotó a los romanos en condiciones peores, parece que en esta ocasión se entregó a ellos, que incluso retrasó o mantuvo inactivo a la mayor parte de su ejército para permitirles que lo destruyesen por partes, y para que reorganizasen sus líneas y regresase a tiempo su caballería.

Por añadidura, hay un pasaje de Livio (XXX-36-7) en el que nos cuenta que poco después de la batalla de Zama apareció Vermina, el hijo de Sífax, en ayuda de los cartagineses con un importante refuerzo de caballería y de infantería, pero que también fue vencido y sus fuerzas dispersadas “el primer día de las Saturnales”, (el 17 de Diciembre), es decir, dos meses después de Zama, siendo muertos 15.000 hombres y capturados vivos 1.200, así como 1.500 caballos, más los que lograron huir. Ante este nuevo hecho surge una pregunta más: ¿qué prisas tenía Aníbal para no esperar por este refuerzo que le hubiese asegurado la victoria?

El autor ha intentado entender todo esto y encuadrarlo en una lógica aceptable, y la única conclusión que ha sacado es que Aníbal no hizo todo lo que estaba en su mano para ganar esta batalla, en otras palabras, que pactó con Escipión el resultado de la misma. Es cierto que ésta es una idea difícil de aceptar, pero curiosamente tiene sentido y hay muchas cosas que encajan perfectamente con esta deducción. Si Aníbal se dejaba ganar habría ventajas para los dos.

Por un lado, Escipión se llevaría la gloria de la victoria, gloria que, como veremos a continuación, estaba en peligro de perder si no ponía término a esta guerra durante su presente mandato. Por el otro, Aníbal pondría fin de una vez a una contienda que hacía tiempo se le había ido de las manos y empezaba a adquirir unos tintes muy peligrosos para Cartago, y principalmente, aún estaba a tiempo de conseguir unas condiciones de paz relativamente suaves, debido a que en este año se daban unas circunstancias especiales, que si las dejaba pasar, seguramente ya no se darían al año siguiente.

La primera circunstancia era que, al parecer, el senado romano había concedido a Escipión cierta libertad para imponer las condiciones de paz, y éste, como ya se ha dicho, necesitaba poner fin a la guerra antes de perder el mando en las próximas elecciones. De hecho Livio en (XXX-38-7) dice: …los senadores habían decidido que prevaleciese el criterio de Escipión más que el del cónsul (Tiberio Claudio) a la hora de determinar las condiciones de la paz.

En el consejo militar una justificada rabia incitaba a todos a destruir Cartago; sin embargo, al echar cuentas de la envergadura de la operación y de lo que se prolongaría en el tiempo el asedio de una ciudad tan bien fortificada, todos se inclinaron a favor de la paz, “pues además Escipión estaba personalmente preocupado ante la perspectiva de que un sucesor viniese a recoger el fruto en sazón de la victoria y la gloria de poner fin a la guerra, gloria debida al esfuerzo y peligros de otros”. (Livio XXX-36-10).

Aquí Livio dice bien claro que, por un lado, había una clara voluntad de llevar la guerra hasta la destrucción de Cartago, y que, sin embargo, Escipión estaba deseando ponerle término, porque al no tener asegurada la reelección para el año siguiente, otro podría venir a quitarle los laureles del triunfo.

Éstas pudieron ser las verdaderas razones de la entrevista entre los dos líderes, para el romano asegurarse la gloria del triunfo, prometiéndole a Aníbal unas condiciones bastante suaves, ya que tenía cierta libertad para ello, y para el cartaginés, aprovechando este deseo o esta necesidad de Escipión, finalizar allí mismo la guerra y quitarles a los romanos más belicosos razones para proseguirla hasta la destrucción de Cartago.

La segunda circunstancia era que Aníbal sabía que si se continuaba con una guerra, que ya consideraba imposible de ganar, la postura de Roma se iría endureciendo, y ésta podría finalizar con la destrucción de Cartago, como así sucedió unos 56 años más tarde. En los textos de Polibio y Livio hay algunas referencias a estas intenciones por parte de los romanos. Ya hemos visto dos párrafos más arriba los deseos de Escipión y su equipo.

En Roma había cundido la alarma ante las primeras noticias de que los cartagineses habían reiniciado la guerra, y se habían dado órdenes a Tiberio Claudio de marchar a toda prisa al frente de una flota a Sicilia, y de cruzar desde allí a África, y el otro cónsul, Marco Servilio, recibió órdenes de permanecer cerca de la ciudad hasta que se supiese cuál era la situación en África. (Livio XXX-38-6).

Como se puede comprobar, Roma ya estaba poniendo en marcha hacia África dos ejércitos consulares más, en total otros 40.000 hombres, más o menos. Por otro lado Livio en (XXX-44-3) nos dice:

Cuentan que después Escipión comentó más de una vez que primero la ambición de (los cónsules) Tiberio Claudio y luego la de Gneo Cornelio habían impedido que la guerra hubiese tenido como conclusión la destrucción de Cartago.

Estos párrafos dan a entender que Escipión estaba tan dispuesto a continuar la guerra hasta la total destrucción de Cartago, como otros muchos romanos. Pero como ya hemos visto, si quería evitar que estos u otros cónsules le arrebatasen el mando y le privasen del triunfo, tenía que tratar de finalizarla antes de que expirase su mandato, y estaba claro que eso pasaba por imponer a los cartagineses unas suaves condiciones de paz para que tuviesen más posibilidades de ser aceptadas.

Eso fue lo que hizo en la primera tregua, pero como al romperla, los cartagineses pusieron su victoria en peligro, la única salida que le quedaba era transmitirle a Aníbal que, si ganaba de nuevo, las condiciones de paz apenas empeorarían. Seguramente, Aníbal conocía esta situación y decidió aprovecharla, aunque eso le supusiese dejarse vencer por Escipión. Perdería el ejército, pero salvaría a su ciudad de la posible destrucción.

Por esta razón, hay que pensar que el encuentro personal con el romano debió ser para pactar con él el fin de la guerra antes de que acabase el año, o antes de que expirase su mandato, y para que Escipión comprometiese personalmente su palabra ante Aníbal, pues como hemos visto, el romano tenía cierta autonomía para imponer las condiciones de paz.

Es muy probable que las intenciones de Aníbal de entablar negociaciones con Escipión para llegar a un acuerdo de paz fuesen mucho más antiguas, que incluso hubiese estado manteniendo contactos con él a lo largo del verano, y que ambos hubiesen estado esperando tantear o conocer la voluntad de la mayoría del senado romano sobre la posibilidad de que, en caso de victoria de Escipión sobre Aníbal, se mantuviesen prácticamente las mismas condiciones que en la última tregua, pues los acuerdos de paz tenían que ser refrendados por ambos senados. Esta pudo ser la razón por la que Aníbal estuvo esperando tanto tiempo para entablar combate con Escipión.

Según Polibio y Livio, en una tumultuosa reunión del senado cartaginés, uno de sus miembros, Asdrúbal Gescón, abogaba por la continuación de la guerra. Aníbal lo apartó violentamente de la tribuna, y ante las protestas de los demás senadores, pidió que le perdonasen porque había salido de niño de su ciudad y no conocía el proceder de aquella cámara. Pero que le parecía muy extraño y fuera de lugar que alguien estuviese contra aquellas suaves condiciones de paz, cuando, si le hubiesen preguntado antes de la batalla qué le podría suceder a Cartago si perdiese la guerra, no hubiese sabido qué responder ante la magnitud del desastre y los daños que aquello les podría acarrear. Así que solicitaba que no se discutiesen y se aprobasen inmediatamente.

Este párrafo es una indicación más de las ganas que Aníbal tenía de poner fin a una guerra que él consideraba que ya habían perdido hacía tiempo, y no quería que desaprovechasen esta nueva ocasión de alcanzar, ya de una vez, la paz.

Sin embargo, también surge la pregunta: ¿por qué no llegaron al mismo acuerdo sin llegar a las manos? La respuesta estaría en que ninguno de los dos senados, ni el romano ni el cartaginés, hubiesen aceptado ninguna condición sin haber hablado las armas. Pero sobre todo, la única forma que tendría Escipión de que en Roma aceptasen sus suaves condiciones de paz y en el senado los pacifistas se impusiesen sobre los halcones, sería con un triunfo. Es posible que, una vez rotas las anteriores negociaciones, en Roma la guerra no se hubiese dado por terminada si no había una victoria militar sobre Aníbal.

También es probable que en Cartago no estuviesen dispuestos a llegar a un acuerdo de paz que le privase de una parte importante de África si no había otra derrota de por medio, y si Aníbal no hubiese querido continuar la guerra, seguramente que hubiese sido sustituido por Asdrúbal Gescón, como hemos visto, acérrimo partidario de proseguirla, a pesar del último fracaso y de lo inútil que demostró ser como jefe militar.

Este libro no es sitio para teorizar sobre qué hubiera sucedido si Aníbal hubiese ganado este encuentro, el autor se limita a estudiar e interpretar, según sus conocimientos, lo que los antiguos nos han transmitido a través de sus escritos y analizarlos bajo una mirada crítica e inquisitiva. Por lo tanto, si los escritores clásicos nos transmiten la sensación de que Aníbal perdió esa batalla voluntariamente, hay que pensar que tenía razones suficientes para ello, aunque desde nuestra perspectiva no lo entendamos completamente.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 23 Ago 2013 19:56 #66705

  • Annibal
Como lectura esta interesante; pero paremos el carro; que la conjetura de pactar una derrota por parte de Anibal esta fuera de lugar;

Este Autor Salvador Garcia Tomas se inventa la hipotesis aduciendo que Cartago no fue asediada y destruida; Roma tampoco fue asediada por Annibal tras Cannas y la diferencia es que los Romanos no pactaron ninguna derrota tras Cannas; pero el senado Cartaginense era una banda de lobos con diversas facciones que tenian intereses en pactar con Roma y seguir con el comercio; por poner un ejemplo; tras la derrota de Zama, se integro Cartago en la confederacion Romana que era el deseo de algunas facciones de poder Cartaginenses


Veamos un extracto de POLIBIO XV-6-8;

Se saludaron y Anibal, el primero, empezo a decir "Yo hubiera querido que ni los romanos hubieran codiciado nunca algo fuera de Italia, ni los Cartaginenses fuera de Africa. Para ambas potencias son estos los mas hermosos dominios, delimitados, por la naturaleza. Pero empezamos por disputarnos Sicilia y nos hicimos a la Guerra, luego vino la de Hispania y, al final, como si la fortuna nos hubiera quitado el juicio, hemos llegado al punto de que vosotros, tiempo, atras, os peligro la propia patria; la de estos peligra ahora. Pero todavia podemos hacer algo, si lo logramos: roguemos a los Dioses y resolvamos la enemistad presente"...Estas fueron las palabras de Anibal..........(replica de Escipion);

" Resulta claro y notorio que no fueron romanos, sino cartaginenses los culpables de la guerra de Sicilia y de la hispania. Y el que mejor lo sabe eres tu mismo, Anibal, aunque tambien dieron fe de ello los dioses, que concedieron la victoria no a los agresores injustos, sino a los que repelian. Conozco no menos que cualquiera los vuelcos de la fortuna y , en cuanto depende de mi, tomo en consideracion la incertidumbre de las cosas humanas ¿como debo concluir mis palabras?
O bien poned vuestra patria y vuestras personas a nuestra disposición, o vecednos en batalla".

Entrevista que tuvo lugar para evitar la batalla, parece que no y tampoco supuestas conjeturas de pactar una derrota por parte de Anibal para evitar la destruccion de Cartago como demuestran las condiciones penosas para Cartago despues de la derrota. Hispania y las islas mediterraneas ya se acordaron en años anteriores su perdida de ocupacion cartaginesa; Escipion no hizo mas que lo mismo que hizo Anibal invadir su patria para llevar la guerra a su terrotorio y obligar asi; a abandonar Italia a Anibal; pero escipion no venia en ningun caso a por la destruccion de Cartago. Escipion venia a que Cartago perdiera todas las posesiones ultramarinas; a la entrega de la flota, pagar una indemnizacion 10.000 talentos de Plata y a la perdida de la politica exterior cartaginesas que pasaria a manos Romanas y por supuesto a derrotar a Anibal en territorio Cartagines para obtener las ventajas mencionadas.

Ademas Este Autor determina una batalla a la defensiva de Anibal, cuando es bien sabido que Escipion rechazo los innumerables ataques del cartagines y que Anibal no logro romper el frente enemigo; otra cosa es la utilizacion de los veteranos mercenarios de la campaña Italiana y el desarrollo del combate; que en mi modesta opinion debio de lanzarlos junto con la carga de elefantes y no ponerlos en tercera linea.

En defintiva; y sin animo de ofender a los que puedan apoyar esta teoria; otro libro mas de un autor que admira a Anibal Barca; pero sus conjeturas no son correctas ni ninguna fuente las corrobora
Última Edición: 23 Ago 2013 20:02 Por .

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 23 Ago 2013 23:30 #66712

A mi tampoco me parece muy plausible el "tongo". Ni desde el numero de bajas (totalmente inadecuado para una batalla pactada), ni del beneficio que de ello podria sacar Anibal. Y no creo que sacrificara en un pacto (una traición) a sus veteranos de Italia o hispania.

La batalla de Zama fué especialmente importante. Significó el fín de Anibal, el de Cartago, significó el encumbramiento de un general de segunda a la primera linea de la historia (Escipion)


De segunda. En roma no creo que hubiera otro mejor. Claro que.... Anibal los había matado a todos
En serio, solo si en primera metes a los 4 o 5 grandes de verdad, solo entonces Publio Cornelio Escipión es de segunda.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 08:42 #66714

Bueno, ya empezamos con los matices: Táctico, estratega, político ....etc.

Como táctico a mi me parece de primera.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 10:58 #66718

Escipión ya era un táctico/estratega de primera antes de Zama debido a su trayectoría en la conquista de Hispania a los cartagineses.
¡Oh, insensatos afanes de los mortales! ¡Qué débiles son las razones que nos inducen a no levantar nuestro vuelo de la Tierra! - Dante

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 11:28 #66719

La versión que conocemos es la romana. Es logico pensar que pueden contar las cosas parcial e interesadamente. Con ese punto de partida se te pueden ocurrir mil cosas.

Yo no le veo mucho sentido a sacrificar soldados útiles de esa forma. Ni siquiera en la parte cartaginesa para ahorrarse costes eliminando mercenarios.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 11:37 #66721

La clave final de la batalla fue la "re-entre" de la caballería romana;fue la que decidió la balanza y el alto número de bajas cartaginesas al llegar un punto en dónde estaban siendo atacadas por delante y por detrás.

De todas formas es interesante la teoría que se cuenta......
Se perseverante porque el agua horada la roca a fuerza de caer sobre ella.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 14:37 #66731

Entiendo pues que a todos os parece normal, aceptable y plausible que el genio que creó Trevia, Trasimeno y Cannas formase ese churro de tres líneas con las peores tropas delante, tropas medio buenas en medio y los autenticos soldados en tercera linea. Supongo que os parece normal que Anibal enviase los elefantes solos contra las tropas enemigas.

Además entiendo que no os parece extraño que este genio táctico, que no hay duda era superior a Escipion, no sólo perdiera la batalla sino que además perdió masacrados a todos sus mercenarios. Mercenarios que si Cartago perdía la guerra no podría pagar (como le ocurrió tras la primera guerra punica).

Todo es normal, todo aceptable y una única explicación.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 15:25 #66735

Que algo no parezca normal no quiere decir que las alternativas si lo parezcan. No todo es normal, no todo es plausible ni todo se acepta. Pero tampoco me voy a echar en los brazos de cualquiera que venga con otra versión que se sustenta en las mismas fuentes que vienen a criticar.

Que pasa mucho en el tema de las batallas. Nos cuentan un desarrollo de ellas como si fuera un documental y realmente hay que ser críticos en muchas cosas. Primero por que en muchas ocasiones tenemos fuentes posteriores a las batallas. Y aún si tenemos una fuente directa es interesada y vería lo que veía una persona en una batallas. Es normal que las fuentes tengan incongruencias. Lo raro sería que no las encontráramos.
Última Edición: 24 Ago 2013 15:28 Por CeltíberoEmbirrado.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 15:26 #66736

...Nunca sabremos si fue un error intencionado o no. Normalmente los errores no son intencionados pero puede haber motivos que los hagan interesantes. Sería extraño dejarse perder pero también es raro lo mal que llegó a plantear Anibal esta batalla. Quizas confió demasiado en su superioridad como hicieran los romanos en Cannae...teorías de esto, como de todo, puede haber miles. Lo que es seguro es que la perdió.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 24 Ago 2013 19:30 #66746

Otra versión cuenta que las primeras y segunda filas en retroceso(teniendo en cuenta que la primera línea atacó con tal ímpetu que los romanos tuvieron que reforzarla ......los refuerzos romanos llegaron antes que los cartaginenses)se abrieron en abanico para pasar por los flancos de la tercera línea,no que intentasen pasar a través de la tercera sino por los flancos y menos aún que batallasen entre ellos y esas mismas fuentes(que para mi desgracia no recuerdo) hablan de que cuando los romanos llegaron a la tercera fila fue cuando no sólo se detuvieron sino que empezaron a recular.....hasta la llegada de la caballería romana.
El ataque de los elefantes en solitario...no lo entiendo.....nunca había atacado Anibal con tantos elefantes a la vez......Para mí,y defiendo,la caballería jugo el papel decisivo:los elefantes salen huyendo y diezman a la caballería cartaginesa momento que aprovechan los romanos para ir y rematarla,cosa que consiguieron y vuelta al campo de batalla en el momento preciso.
Se perseverante porque el agua horada la roca a fuerza de caer sobre ella.

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 25 Ago 2013 10:13 #66772

  • Annibal
Esparti estamos de acuerdo en que el planteamiento de la Batalla fue nefasto por parte de Annibal, pero si cada vez que se plantea una derrota en una batalla especulamos con las fuentes, mal vamos

Annibal sabia que era inferior en caballeria y que iba a ser derrotado solo por esa cuestion; como apunta Bichoco; la clave; era la superioridad de la caballeria de Massinissa tanto en numero como experiencia (logro de Escipion llevarlo a su bando) y que derrota a la caballeria Cartaginensa facilmente; esto lo sabia Annibal y que tarde o temprano iba a ser rodeado por ella cual Cannae.

Que iba a ser rodeado por la caballeria aliada romana era cuestion de tiempo; por eso dispuso esas tres lineas para romper el frente romano antes de verse rodeado; el ataque de los elefantes fue desastroso tambien, pero especular con sus 18.000 mercenarios expertos de todas sus campañas fueran a ser traicionados y vendidos como por otra parte acontecio en otros terminos por la derrota en si; es mucho decir, el creeria que a falta de caballeria; lo mejor que tenia era sus mercenarios para cuando el frente romano estuviera roto; no solo no se rompio el frente romano sino que Escipion, avanzo y espero a la caballeria aliada romana para terminar el trabajo.
Última Edición: 25 Ago 2013 10:36 Por .

Re: La batalla de Zama, nueva interpretación. 05 Oct 2013 15:25 #68850

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A ver, la verdad es q Aníbal cometió un error al manadar a los elefantes sin el apoyo de infantería ligera, a mi modesto entender, yo los habría enviado contra los equites romanos del flanco izq de Escipión apoyados por infntería ligera, lo q hubiera resultado en una desbandada de la caballería romana, pero conjeturas a parte ha sido una lectura muy interesante, yo creo q el uso de Aníbal de los elefantes se debió a la inexperiencia de usar tal cantidad de los mismos y a la inexperiencia de la lucha en terreno africano, en sus victorias de trebia y trasimeno uso tropas emboscadas y al poseer no más de 3 elefantes solo los uso como apuntillamiento, es lo q yo creo, aun así es muy interesante no dar por sentado nada en esta vida.

Me gustaría q se creara un post con libros de historia militar (mis preferencias son: historia militar griega, romana y el período q va desde la creación de las coronelías hasta la obsolescencia de los tercios), lo propongo porque me encantan estas cosas y no se q libros comprar y cuales merecen la pena (q no esta la cosa para muchos gastos), cuales son los mejores autores, ese tipo de cosas. Bueno ahi lo dejo



La nación más fuerte del mundo, es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volveran a ser la vanguardia del mundo

Otto Von Bismarck
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